Mal día en la oficina

Definitivamente el humano no fue hecho para estar encerrado en un cubículo durante ocho horas. Las condiciones laborales del mundo moderno son nefastas. Las presiones son constantes, incesantes, aplastantes. Finalmente nos han corroído el alma, deshumanizándonos por completo. Nos reímos y asombramos ante este estallido de furia. Pero, por dentro, lo envidiamos. Es un héroe, dirá alguno, y no se lo puede culpar. Sus acciones son cuestionables y violentas. Pero logró lo que todos queremos, pero pocos nos atrevemos.

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